Alfred García y la magia de 'De La Tierra Hasta Marte'

Tras casi un año de espera, 1016 está a punto de aterrizar en nuestras manos el próximo 14 de diciembre. Para que la espera no sea tan dura, Alfred nos ha querido entretener durante estos días adelantando las canciones que formarán el tracklist de 1016, que serán un total de 16.

Hace unas horas hemos podido saborear un trocito de lo que será su álbum debut 1016 de la mano de su primer single 'De la Tierra Hasta Marte' y la primera impresión ha sido más que satisfactoria. Además, el estreno ha venido acompañado del primer videoclip del artista, que esconde muchos secretos y detalles que analizaremos a continuación.

 

Una carta de presentación exquisita

 

'De La Tierra Hasta Marte' es una carta de presentación meditadamente seleccionada, que nos deja entrever qué es lo que se se esconde tras la caratula de 1016. Aunque la esencia de la canción ya la conocíamos porque Alfred nos ha hecho muy partícipes desde su creación, el resultado final tras el proceso de producción ha sorprendido tanto a sus seguidores, como al público en general.

El tema en su conjunto nos deja disfrutar de un Alfred en toda su esencia. Las composiciones perfectamente estudiadas y la letra meticulosamente creada son un fiel reflejo del Alfred que pudimos ver desde el principio en la academia de OT. Además, se pueden apreciar con claridad sus influencias más directas. El estilo general de la canción, así como la construcción de la letra recuerdan a la esencia de Leiva. Pero también encontramos reflejos de Love Of Lesbian, especialmente en el instrumental de la canción, que introduce sonidos más experimentales, o incluso "espaciales", que se mezclan con una base más tradicional.

Con más lejanía y menos fuerza se puede apreciar la influencia de su referente Harry Styles. El ritmo de la canción, los riffs empleados y las partes más melódicas nos recuerdan a las piezas del álbum debut del británico. Pero no solo eso, sino que ciertas partes de la canción, como aquellas en las que emplea una forma de cantar más narrada, nos evocan al estilo de Iván Ferreiro.

 

Foto vía Twitter Universal Music

 

La apertura de la canción tiene como base un agradable piano que va cogiendo intensidad según los versos van avanzando, hasta que en el estribillo se produce una intensa explosión instrumental. Es muy característico el silencio que se produce poco después de la mitad de la canción, que da paso a una nueva explosión de sonido.

En definitiva, Alfred García ha sabido beber de sus referentes y explotar estas influencias haciéndolas suyas. Ha sido fiel a la esencia que nos mostró desde el principio y ha demostrado una evolución y mejora envidiable.

Más allá de la única y meticulosa composición de la canción, la producción adquiere un papel muy importante. La masterización, que en gran parte estuvo en manos del pratense, cuida milimétricamente cada detalle de la canción. El conjunto del sonido está perfectamente equilibrado y los matices introducidos en la post-producción hacen de la canción una pieza mágica que escapa de la sencillez.

 

Una mezcla de homenajes y referencias

 

El videoclip, por su parte, es sencillo a la par que trabajado. Cada fotograma esconde numerosas referencias a su vida y a referentes culturales que tanto ha desmostrado admirar.

El juego de las referencias ya empezó con la portada del disco, que homenajea claramente al Aladdin Sane de Bowie con el círculo rojo en el ojo y al Let Love In de Nick Cave & The Bad Seeds con el nombre del disco estampado en el pecho descubierto.

El videoclip tiene unos planos muy estudiados con una estética muy ochentera. La iluminación resulta demasiado tenue, pero acompaña la estética espacial del videoclip, por lo que se puede decir que es bastante acertada.

El escenario principal es una habitación que está decorada con muchos guiños. Por un lado, encontramos referencias al propio 1016 con algún vinilo colgado en la pared, o una extraña bombilla colocada sobre la mesa, emulando el icono que siempre utiliza su fandom.

 

 

Por otro lado, la pared está cubierta de pósteres miticos de Bowie, The Cure y muchos más, que también se encuentran en la propia habitación de Alfred. Pero no solo eso, sino que además destaca un enorme rayo de neón, que es un claro homenaje al gran Bowie.

Más allá de las referencias culturales, Alfred también ha querido tener presentes las raíces de su primer álbum y ha querido recordar su paso por Operación Triunfo con ciertas prendas que se convirtieron en icónicas a lo largo de su estancia en el concurso, así como la guitarra llena de firmas que lo acompañó durante muchas horas componiendo.

Por último, y para culminar con broche de oro, una clara referencia a la inigualable 2001: A Space Odyssey. No cabe duda de que se trata de un videoclip planificado al detalle, con cada escena milimétricamente estudiada y con un resultado magnético y lleno de magia.

 

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