Fizzy Soup: "Ha sido tan intenso y hemos sido tan inquietos, las 24 horas obsesionados con la banda, que ha habido muchísimo cambio"

Sonia y Javi (Fizzy Soup) definen estos años como intensos. Hablan de sus inicios tocando en las calles de Cuenca y cómo dieron vida a sus primeras canciones. Así como se dieron cuenta de que podían empezar a vivir de su música y fueron autodidactas, admitiendo que aún siguen aprendiendo. Cuentan que estos años han forjado su filosofía diaria de partir del "do it  yourself" ante todo.

Fizzy Soup ha tenido un cambio brutal, desde aquellos emergentes que se presentaban a los concursos de festivales, a los Fizzy Soup de ahora, con más de 60 fechas a su espalda. Echando la vista atrás, ¿cómo afrontáis este cambio?

S: Me parece que hemos evolucionado positivamente. En algún momento nos llegó a preocupar bastante el tema de los concursos, "hasta cuando" vamos a hacer esto.

J: Nos dimos cuenta, gracias a consejos de gente de la industria, que estar presentándote a concursos y a veces ganando concursos, te convertía en una banda de concursos. Lo que consigues con ello es que se te vea como una banda de concurso, no como una banda a la que contratar o fichar.  Estás en el punto de mira porque tu nombre suena, pero no has dado el salto de dejar los concursos. Nos cansamos de eso, para pasar al siguiente nivel, que el teléfono suene. O llamar nosotros.

S: Y ahora tenemos un grueso de conciertos importantes, pero a base de trabajo duro.

J: Hemos tenido una evolución de aprendizaje importante, sobre todo de conexión con este mundo y de saber cómo puedes de desenvolverte y cómo funciona la gente, cada uno es un mundo. Hemos evolucionado respecto al sonido "mogollón ". Ha sido tan intenso y hemos sido tan inquietos, las 24 horas obsesionados con la banda, que ha habido muchísimo cambio.

Vuestros primeros trabajos, cuando empezasteis vuestras andaduras allá por el 2014, tenían mucho de sintes y saxofón, pero ahora predominan la batería y el bajo. ¿Son sonidos buscados o una evolución natural del grupo?

S: Ambas, fue un poco de las dos cosas

J: Siempre estamos buscando y experimentando con sonidos. Nos gusta mucho jugar con las dinámicas, engañar... Cuando va suceder algo y luego no... Jugar, jugar mucho. Y para poder jugar necesitas rodearte de ciertos recursos que pueden ser un saxofón o cincuenta baterías. Sí que es a propósito porque vamos eligiendo con que queremos experimentar, pero lo que se va quedando atrás, tampoco es adrede. Simplemente se ha usado y no somos de repetirnos.

Algunos han calificado el nuevo disco como “atemporal” por la mezcla de sonidos que tiene. ¿Era vuestra intención evitar los encasillamientos en un solo estilo y conseguir algo así como atemporal o polifacético?

J: Atemporal es maravilloso, me parece un piropazo. Algo atemporal es algo que va a permanecer toda la historia. Si quieres ser D2, ya los hubo, se tú mismo. Si tienes talento, haz tu movida y defiéndela. Nosotros no buscamos que nos encasillen ni nos gusta encasillarnos, pero gracias al señor Spotify tienes que decir que haces para mostrarte a gente que le guste esos géneros. Tenemos cosas psicodélicas.  También, sobretodo, como nos habla el público. Cosas que observan, que les mola y que les transporta, nos lo comentan y gracias a ello podemos orientarnos en lo que hacemos. Sabemos perfectamente que no somos reggaetón cristiano, pero quien sabe que no lo hagamos algún día. Tenemos influencias, sí.

S:  Aun asi es inevitable que surjan las comparaciones. Aunque tú te propongas no acercarte demasiado a ningún género es normal que lo que estas escuchando o lo que has escuchado en tu pasado te influencie. En ningún momento cuando estas grabando el disco dices “hostia, me ha recordado a D2” pero a lo mejor en ese momento te lo dicen y dices “claro”.

J: Sí que es verdad que a veces hemos puesto canciones, pero a lo mejor porque necesitábamos una idea y necesitabas explicar algún sentido concreto. Entonces buscas canciones que pueda llevar ese ritmo, ese sonido, ese instrumento… Y se ha investigado, se ha buceado mucho entre los sonidos de otras bandas. De ahora y del pasado.  Pero no es intencionado. Para nosotros la canción habla, pide cosas y se la vamos dando.

También colaboráis con Pájaro Sunrise en “Pain and shape” y ahí navegáis más hacia una electrónica.

J: Esa canción ha dado más vueltas… Dio muchísimas vueltas. Iba a ser un sonido más roquero, luego no. Llego el bajista, que había estado unos días sin poder venir, y dijo “pero qué habéis hecho, así no era” y volvimos a cambiarla. Hubo un jaleo enorme con esa canción y luego además una vez mas o menos hecha entró la colaboración de Pájaro Sunrise. De repente había ahí otra movida más con la que jugar y trabajar. 

Y sí que nos pedía electrónica pero no sabíamos cómo meterla, entonces había ahí un equilibrio entre guitarras y sintetizadores. Metimos cajas de ritmo, las quitamos, volvimos a las baterías de verdad. al final el bombo es de verdad, pero el platillo es de caja de ritmos… O sea, un currazo, para que lo sepamos nosotros al final. Fue una canción de cambios todo el rato.

S: Y además, con la voz de Yuri, queda muy bonito.

J: Y el final fue una puta locura que se nos ocurrió con el productor, de los más psicodélicos que hemos hecho. Jugando con bucles y cosas raras que desconocíamos hasta entonces. Hay como cuatro pedales de delay en un solo instrumento, es un desfase.

En “Lo que no se ve” dais el salto y cantáis en castellano. ¿Qué os ha llevado a compartir el espacio donde solo el inglés era el protagonista? ¿Cuesta más componer en castellano?

J: Pues hay que jugar, hay que probar. Es un instrumento más. Es algo que nos han pedido mucho tiempo y siempre hemos rechazado.

S: Claro, porque en ese momento cantas en inglés, es como si te dicen “mete gaitas” y te preguntas “y por qué”.

J: Llevábamos una temporada pasando de la música en castellano, no había muchas canciones en nuestro día a día que no fuesen en inglés. Pero hubo un punto en que tocamos con grupos de aquí, que lo hacían en el idioma de aquí, y empezamos a apreciar eso. Un directo muchas veces te cambia la vida: me acuerdo de un festival gigante, siempre me había dado igual Vetusta Morla y de repente dije “que puta pasada de banda”. Se nos abrió un mundo, empezamos a introducir la música nacional en nuestras escuchas y creo que eso fue uno de los detonantes.

S:  Ha sido complicado escribir en castellano pero no forzado.

J:  Hemos intentado que, si tu escuchas el disco y de repente te salta una canción en castellano, no te choque. 

La portada del disco fue censurada en Facebook. Estamos pasando por un año con unas cuantas censuras en la escena musical.

J: Hicimos la portada sin pasarse por nuestra cabeza que eso podía pasar. Cuando la vi, me sentí orgulloso de esa portada. Nos había costado mucho trabajar y de repente nos lo censuran.

S: Además en ese momento estábamos terminando la producción del disco.

J: Dijimos “ahora no, la gente no lo va a ver”. Tenían que verlo. Habíamos anunciado que había noticias, sentíamos la necesidad de que la gente la viera y decidimos contarle a la gente la putada que nos habían hecho.

Nosotros no movimos ni un dedo, fue la gente la que lo llevo a los periódicos, hubo un montón de polémica. La censura hoy en día es un tema que da mucho que hablar. 

Sonia siempre decía “Javi, pan para hoy, hambre para mañana” ¿Por qué? Porque la resolución de esto fue buena, fue positiva y Facebook pidió disculpas. Bien, siguiente publicación con la imagen… 

S: Volvió a salirnos el mismo mensaje. Tres semanas hablando con ellos y no hubo manera. Fue una putada porque esta vez fue el día que sacamos el disco.

J: La putada es que es esa imagen para todo, el branding del nuevo disco. Hemos probado a cortar un poco más, desenfocar… Y así se ha quedado el tema. Y dato curioso, en los discos físicos, el diseño del packaging lo hemos hecho nosotros. Le hemos puesto una mancha negra encima, pero con tinta termo cromática, si tú la frotas reacciona y se convierte en transparente. Nos hemos autocensurado.

¿Qué nos espera de los siguientes bolos de Fizzy Soup? 

J: Muchísimo amor, entradas bien económicas... Vamos a dar mucha caña, llevamos un juego de luces muy guay. Intentaremos sonar lo mejor posible, por el bien de sus oídos, aunque bastante fuerte. Y cuando nos bajemos, les abrazaremos, que vuelvan cuando quieran y que se compren un disco mágico.

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