La historia del arte detrás del videclip "Quiero que vengas" de Amaia

Amaia Romero lanzó ayer la bomba en formato disco. "Pero No Pasa Nada" llegó creando un inmediato éxito y haciéndose viral. En nuestra pequeña reseña hemos hablado de sus tintes musicales, estilos y letras, pero lo que nos ha llamado la atención ha sido el videoclip "Quiero que vengas", que viene acompañado de un sinfín de guiños a la historia del arte.

La usuario de twitter Clara González Freyre, que encuentra en la plataforma una vía para hablar de su profesión, la historia del arte, ha hecho un hilo con todos esos guiños, y sin él no estaríamos aquí.

Recreado en el medievo, el vídeo comienza con fotogramas del Castillo de Olite, y a una joven Amaia vestida de boda junto con sus doncellas y una cantidad numerosa de flores esparcidas por el suelo, sin duda, marca de la casa Romero.

Subida a una torre, avista en el horizonte a un joven, juntándose ambos a mitad de camino y reapareciendo en unos bosques verdosos donde entra el movimiento rococó como apuntaba Clara, y una de sus obras más conocidas, "El Columpio" de Fragonard. Amaia, junto con el caballero y otro hombre, protagoniza la escena exótica y sensual que Fragonard interpretó en su obra, incluso haciendo el guiño de lanzar el zapato.

Tras esta escenas, aparecen en un pequeño lago varias mujeres junto con nuestra protagonista, todas en vestidos de seda blancos de época y asimilándose la escena a "Alegoría a la primavera" de Botticelli, aunque más bien, como ha señalado la historiadora, evoca más a "Hylas y las ninfas" de Waterhouse, donde aparece Hilas prendado por la belleza de las ninfas, como ocurre en Quiero Que Vengas al aparecer en escena un caballero embelesado con Amaia.

Tras la aparición en el salón comedor del caballero, ambos hombres se enzarzan en una lucha en campo abierto que recuerda al "Duelo a garrotazos" de Goya, y que culmina con la derrota del joven, que es abrazado por su compañero, aludiendo a los míticos cuadros de "La Piedad". Antes de la lucha, se ve al joven preparándose para ella en cuarto oscuro apareciendo un haz de luz que le ilumina la cara, y que recuerda a Caravaggio y su predilección por el foco de luz.

Tras la lucha, Amaia y el caballero se alejan a través del lago en una barca, que recuerda también a Waterhouse y a su "La Dama de Shalott", dama que abandona la torre de Camelot en una barca río abajo como acto de liberarse. La forma de la barca, telas y la aparición de velas dejan clara la similitud entre ambas.

El punto álgido del videoclip llega de la mano de Caravaggio y su "Judit y Holofernes". Tanto la ropa, como las telas (verde y granate) se hacen similares en ambas ocasiones. El tratamiento de luz tan característico de Caravaggio también se hace notar en el fotograma, destacando de las sombras traseras, luces concretas en los tres protagonistas.

El videoclip termina con Amaia sentada sujetando una espada y que recuerda mucho a la obra de Yañez "Santa Catalina", pero también a la de Caravaggio. En ambas obras, los autores retrataron junto a Catalina, los objetos que simbolizaban a la protagonista. De la misma manera, en el fotograma del videoclip, Amaia aparece con la espada ensangrentada y el yelmo del caballero.

Dirigido por Santi G. Barrios y Gabriel Pout, Amaia se ha encargado de la producción acompañada de El Inquilino Producciones. Una obra de arte, nunca mejor dicho.

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