Rufus T. Firefly y Tame Impala: nadie imita a nadie

Me levanto a las 8:30 am tras solo 5 horas de sueño, esto debido a la maravillosa decisión de ponerme a ver varios podcasts en vez de dormir. Me ducho, desayuno, conduzco al trabajo y pongo de hilo musical “Loto” de Rufus T. Firefly mientras atiendo a los clientes.

Pasados los primeros segundos de "Druyan & Sagan" se me acerca un chico y me pregunta “¿Tame Impala tiene canciones en español?”. Y a mi con una pregunta como esa me rompes.

¿Conocéis esas épocas musicales donde exprimes tanto un grupo, que hasta comienzas a plantearte que llevas días sin escuchar otra cosa? Pues es mi caso con los ribereños Rufus.

Es cierto que cuando llegas a la universidad existen dos caminos: conquistas todas las discotecas de la ciudad o comienzas a escuchar Tame Impala y te apuntas a un taller de literatura (donde curiosamente todos los libros son de editoriales independientes, autoeditados o de Anagrama); y yo comencé con Tame Impala pero me salté el taller de literatura.

Durante estas semanas he escuchado a mucha gente comparar a Rufus con los australianos Tame Impala, pero ¿es cierto que se parecen? Y para eso estoy yo, para darte mi opinión de mierda.

De la misma manera que escuchar el Innespeaker (Modular Recordings, 2010) es un viaje hacia el comienzo de una carrera basada en la experimentación musical dentro de la psicodelia, hay que reconocer que Tame Impala no inventa nada nuevo, pero quizás si lo hace dentro de su país.

Tame Impala no supone un nuevo sonido, supone el resurgir de un sonido ya existente. Y es que de la misma manera que Rufus T. Firefly debutan con su “La historia secreta de nuestra obsolescencia programa” (Rufus T. Firefly & AutoEditados, 2011), no suponen (ni creo que lo intenten) la creación de ninguna innovación estructural, pero lo bonito de ambas bandas surge en su manera de ejecutar sus creaciones.

No vamos a comparar quien suena “más psicodélico” o quien ha experimentado más en estructuras, géneros o incluso colaboraciones (pudiendo ver a Kevin Parker con Travis Scott o a Rufus con Anni B. Sweet en su última gira), para eso están los musicólogos y los que creen serlo en revistas de pop. Vamos a explicar porque no deben ser comparados.

Las canciones y sus mensajes no siempre deben estar ligadas a una cultura o a un contexto histórico para ser entendidas, pero es cierto que las influencias y la cultura de la banda en cuestión es muy importante. No es lo mismo sentir la rabia de Rage Against The Machine criticando al gobierno de George Bush en "Wake Up” que escuchar a Los Chikos del Maíz deseándole “zulo y trabajos forzados” a Pablo Casado.

Es por ello que Rufus T. Firefly han renovado la escena psicodélica en España creando nueva escuela.

El idioma y las referencias conectan mucho mejor con un público nacional, más conocedor de los sonidos que nos rodean en los festivales y salas de conciertos de nuestro país. Las referencias tienen mucho más sentido en nuestro contexto, incluso la formulación de su mensaje. Por ello no son comparables: Tame Impala conecta con su público y su contexto, al igual que Rufus con nosotros.

Quienes vean únicamente similitudes con los australianos y no sepan reconocer el resto de géneros y bandas que han influenciado a la formación, deben de prestarles más atención. Solo hace falta ver cualquier entrevista de Victor Cabezuelo para entender que el sonido de la banda va a evolucionar en cada disco y para dejarnos anonadados con sus influencias 

Y repito, Tame Impala no ha inventado nada, ni Rufus T. Firfely, ni Radiohe… es broma, Radiohead sé que no se toca.

Quizás deberíamos comenzar a disfrutar más la música y dejar de buscar comparaciones entre bandas con afán de determinar cuál es mejor; no todos podemos conocer todo el catálogo de Spotify como los tertulianos de Radio 3.

Es por ello que cada disco de ambas bandas es maravilloso. Loto es una delicia preparada para bajar la intensidad de las luces del salón y sentirnos el piloto de una nueva nave cargada de referencias culturales e introspección. Y por esa misma razón todos esperamos a que la formación de Kevin Parker lancen finalmente, este 2020, su nuevo álbum de estudio.

Si queréis ver a Rufus T. Firefly antes de que acabe el año, tenéis una cita con ellos el día 30 de diciembre en la Radar POP Madrid (Sala La Riviera), junto a Mueveloreina y Axolotes Mexicanos.

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