Radiografía festivalera: Mad Cool 2019

Estrenando sección, en Radiografías Festivaleras hablamos del transcurso de las tres jornadas del Mad Cool en lo que respecta a: comida, recinto, barras, transporte etc. Porque un buen festival no es sólo aquel que consigue un buen lineup. ¿Quieres saber qué tal ha ido el Mad Cool? Sigue leyendo.

Recinto

La bajada en asistentes se ha hecho notar y para bien. Con espacio para caminar, tumbarse a la bartola y no agobiarse, el Mad Cool ha ganado muchísimos puntos.

El recinto, tan elegante y verde como siempre, no ha dejado indiferente a nadie (casi había cola para hacerse fotos con la noria de fondo).

Con algunas novedades como más puestos en el Market, zonas de descanso (Sabana del Rey León incluida) y unos flamantes autos de choque con la mejor música española de la época y conciertos sorpresa, el recinto ha sido de sobresaliente.

Comida

La amplia oferta de restauración ha seguido presente en esta edición del Mad Cool. Desde comida mexicana, pizzas hasta bocatas de calamares. Con un precio medio de 8 euros, comer se hacía un poco caro, aunque sin ser novedad alguna.

Eso sí, descubrimos la zona de Mahou, donde por 6 euros tenías una cerveza (con su vaso) y la cena a elegir ente cuatro platos, desde rollitos nem hasta un bocata de jamón. Sin duda, la mejor de las opciones para llenar la tripa y tomarte una cerveza.

Bebida

Algo muy destacable es la rapidez para pedir, sin apenas colas, en 2 minutos habías conseguido hacerte con tu bebida. Con los precios habituales, podías tomarte una cerveza por 5 euros, un poco caro, pero cabe decir que el Mad Cool tiene de los precios más baratos.

La insistencia del público y de FACUA tuvo efecto, nuevamente había zonas de agua potable (ojo, fresquita) y de grandes ventiladores donde refrescarte durante esas tres jornadas bajo un sol abrasador. Cuidar a los asistentes es vital, y el Mad Cool tiene un aprobado de largo en ello.

Colas

El año pasado las colas de las entradas fueron noticia, y no para bien, sin embargo este año el acceso al festival ha transcurrido rápido y sin percances. La mejora en la organización y los casi 30.000 asistentes diarios de menos se han notado.

Transporte

La edición de 2018 estuvo repleta de noticias negativas. Y una de ellas fue el transporte, las largas colas y hasta un accidente (el autobús que quedó suspendido en un puente).

Este año por el contrario, tanto las idas (EMT, Cercanías o transporte privado) como los regresos (EMT, taxi o transporte privado) han transcurrido con mucha fluidez, cero caos y una organización que otros ya quisieran.

Por sacar alguna puntillita, quizás lo menos bueno de esta edición del Mad Cool han sido los horarios, que contaban con solapes de los grupos más llamativos del cartel y algunas franjas horarias algo escasas. La guinda del pastel para el Mad Cool han sido las condiciones laborales de los trabajadores, ya que nos consta vía CNT (sector musical) que la organización hizo hincapié en este problema generalizado que se da en los festivales y mejoró dichas condiciones.

Chapó, Mad Cool, hasta el año que viene.

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